Información nutricional
Por porción de 645 g
% Valor diario basado en una dieta de 2000 kcal
Grasas monoinsaturadas24.1g
Grasas poliinsaturadas4.3g
Grasas saturadas22.4g
Grasas trans0.8g
Carbohidratos totales
175.8g
Fibra8.7g
Almidón158.5g
Azúcares8.6g
Proteína animal28.4g
Proteína vegetal26.8g
Acerca de
Una base grande de pizza de queso preparada con salsa de tomate, mozzarella, parmesano, un poco de aceite de oliva, harina espolvoreada y sal. Tiene un alto contenido de carbohidratos y grasa, con una cantidad moderada de proteína, sobre todo procedente del queso y la masa.
Pizza clásica de queso sin hornear con salsa de tomate y mozzarella
Nota introductoria
Esta es la pizza de queso esencial en su forma más pura: una masa flexible, una salsa de tomate contenida y una capa equilibrada de mozzarella y parmesano. Está concebida para la claridad, no para el exceso, con cada elemento presente en la proporción adecuada. El resultado debe ser flexible en el centro, bien definido en el borde y limpio de sabor.
Aspectos esenciales de la receta
Categoría del plato: Pizza
Cocina u origen: Inspiración italiana
Tipo de plato: Plato principal
Rendimiento: 1 pizza
Tamaño de la ración: 1 pizza, aproximadamente 645 g
Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 12 minutos
Tiempo total: 32 minutos
Dificultad: Moderada
Equipo
1 bandeja para pizza o bandeja de horno, de 30 cm
1 rodillo
1 bol para mezclar
1 cuchara o cucharón
1 horno precalentado a 250°C
Ingredientes
Masa y formado
Masa para pizza, 300 g
Harina de trigo común, 20 g, para espolvorear
Sal, 2 g
Salsa y cobertura
Salsa de tomate, 180 g
Queso mozzarella, 130 g, rallado o desgarrado
Queso parmesano, 15 g, finamente rallado
Aceite de oliva, 10 g
Método
1. Precalienta el horno a 250°C y coloca dentro una bandeja para pizza o una bandeja de horno para que se caliente durante 10 minutos. La bandeja debe estar lo bastante caliente para favorecer una rápida fijación de la base y una corteza crujiente.
2. Espolvorea ligeramente la superficie de trabajo con la harina de trigo común. Coloca la masa para pizza sobre la superficie, sazónala con la sal y estírala con el rodillo de manera uniforme hasta formar un círculo de unos 30 cm, manteniendo el centro ligeramente más fino que el borde.
3. Pasa la masa a la bandeja caliente. Trabaja con rapidez para que la masa se mantenga relajada y fácil de dar forma.
4. Extiende la salsa de tomate sobre la masa en una capa fina y uniforme, dejando un borde de 1 cm sin cubrir en el contorno. La superficie debe quedar cubierta, no encharcada.
5. Reparte la mozzarella de manera uniforme sobre la salsa y termina con el parmesano. Rocía el aceite de oliva por encima en un hilo fino y uniforme.
6. Hornea de 10 a 12 minutos, hasta que la corteza esté dorada en el borde, la base esté cocida y el queso se haya fundido por completo con un ligero dorado en algunas zonas. El centro debe permanecer tierno, pero ya no crudo.
7. Saca la pizza del horno y déjala reposar sobre la bandeja durante 2 minutos antes de cortarla. Esto permite que el queso se asiente y que la porción se mantenga limpia al servir.
Emplatado y servicio
Sirve la pizza entera o cortada en 6 porciones iguales. Preséntala sobre una tabla o fuente templada, con la corteza intacta y el queso distribuido uniformemente hasta el borde de la salsa. La pizza final debe estar equilibrada: crujiente en el perímetro, flexible en el centro y con un sabor limpio y sabroso en conjunto.
Notas profesionales
Mantén la capa de salsa fina; el exceso de humedad debilita la base.
Usa la bandeja caliente para favorecer una elevación inmediata y un color adecuado en la base.
El queso debe fundirse en una capa unificada, no formar una cubierta gruesa que oculte la masa.