Información nutricional
Por porción de 120 g
% Valor diario basado en una dieta de 2000 kcal
Grasas monoinsaturadas5.0g
Grasas poliinsaturadas2.0g
Grasas saturadas4.0g
Carbohidratos totales
2.0g
Azúcares1.0g
Proteína animal13.0g
Huevos suaves untados con mantequilla
Nota introductoria
Esta es la expresión más pura de un plato de huevos: limpio, tierno y preciso. Con solo grasa y huevo, el éxito depende por completo del control del calor y del tiempo, para que la textura se mantenga suave y el sabor siga siendo nítido. El plato terminado debe quedar brillante, delicado y apenas cuajado, sin rastro de dureza.
Aspectos esenciales de la receta
Categoría del plato: Plato de huevos
Cocina u origen: Clásica
Tipo de servicio: Desayuno o plato ligero
Rendimiento: 1 porción
Tamaño de la porción: 120 g
Tiempo de preparación: 2 minutos
Tiempo de cocción: 4 minutos
Tiempo total: 6 minutos
Dificultad: Fácil, con tiempos precisos
Equipo
Sartén antiadherente de 20 cm
Espátula flexible
Cuenco pequeño
Varillas o tenedor
Ingredientes
110 g de huevo
10 g de mantequilla o aceite
Método
1. Casca los huevos en un cuenco pequeño y bátelos solo hasta que las yemas y las claras queden homogéneas. No incorpores demasiado aire; la mezcla debe seguir siendo fluida y uniforme.
2. Coloca una sartén antiadherente de 20 cm a fuego bajo y añade la mantequilla o el aceite. Caliéntalo durante 30 a 45 segundos, hasta que la mantequilla se derrita y forme una espuma suave, o el aceite brille sin humear.
3. Vierte los huevos y déjalos reposar sin mover durante 10 a 15 segundos, hasta que los bordes empiecen a espesar mientras el centro sigue suelto.
4. Con una espátula flexible, lleva el huevo cuajado desde el perímetro hacia el centro con pasadas lentas y controladas durante 1 a 2 minutos. Inclina la sartén según sea necesario para que el huevo sin cocer fluya hacia los espacios abiertos. La textura debe volverse suavemente cuajada y brillante.
5. En cuanto los huevos estén casi cuajados pero aún ligeramente cremosos en la superficie, retira la sartén del fuego y pliega una o dos veces más con el calor residual. Los huevos terminados deben quedar tiernos, jugosos y apenas cuajados, sin dorarse.
Emplatado y servicio
Desliza los huevos sobre un plato caliente formando un montículo ordenado o un pliegue suave. Sirve de inmediato mientras la superficie siga brillante y la textura sea cremosa y delicada.
Notas profesionales
El fuego bajo es esencial; cualquier exceso endurecerá las proteínas y apagará el plato. Retira los huevos antes de que parezcan completamente hechos en la sartén, ya que el calor residual terminará de cuajarlos.