Información nutricional
Por porción de 165 g
% Valor diario basado en una dieta de 2000 kcal
Grasas monoinsaturadas24.3g
Grasas poliinsaturadas14.0g
Grasas saturadas11.0g
Grasas trans0.2g
Carbohidratos totales
99.0g
Fibra6.6g
Almidón87.9g
Azúcares4.5g
Proteína animal0.8g
Proteína vegetal9.1g
Acerca de
Patatas fritas envasadas a base de patata con condimento de crema agria y cebolla; altas en carbohidratos refinados, grasa y sodio, con un aporte modesto de proteína y fibra.
Patatas fritas crujientes de crema agria y cebolla
Nota introductoria
Estas patatas fritas crujientes están concebidas para la precisión: una masa fina de patata, sazonada con crema agria, cebolla y una salinidad contenida, y luego frita hasta lograr un acabado limpio y quebradizo. Su carácter depende del equilibrio más que de la intensidad; las notas lácteas deben percibirse frescas y ácidas, la cebolla seca y sabrosa, y la textura ligera y precisa. El resultado es un crujiente que se quiebra con nitidez y se disuelve limpiamente, sin pesadez en el paladar.
Datos esenciales de la receta
Categoría del plato: Aperitivo salado
Cocina u origen: Snack procesado moderno, inspirado en el clásico sazonado de crema agria y cebolla
Tipo de plato: Snack
Rendimiento: 165 g
Tamaño de la ración: 165 g
Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 15 minutos
Tiempo total: 35 minutos
Dificultad: Intermedia
Equipo
Báscula digital
Bol para mezclar
Tamiz fino
Rodillo o laminadora de masa
Cuchillo afilado o cortador dentado
Cazo pesado o freidora
Termómetro
Rejilla
Papel absorbente
Ingredientes
Base crujiente
Patata deshidratada: 70 g
Aceite vegetal: 18 g
Harina de maíz: 22 g
Almidón de trigo: 18 g
Harina de arroz: 12 g
Maltodextrina: 8 g
Mezcla de sazonado
Crema agria en polvo: 7 g
Cebolla en polvo: 6 g
Sal: 3 g
Monoglicérido: 1 g
Suero de leche en polvo: 5 g
Extracto de levadura: 2 g
Aroma natural: 3 g
Método
1. Combina en un bol la patata deshidratada, la harina de maíz, el almidón de trigo, la harina de arroz, la maltodextrina, la crema agria en polvo, la cebolla en polvo, la sal, el monoglicérido, el suero de leche en polvo, el extracto de levadura y el aroma natural. Mezcla a fondo durante 1 minuto hasta que los polvos queden completamente uniformes y no se vean vetas.
2. Añade el aceite vegetal e intégralo en la mezcla seca hasta obtener una textura uniformemente arenosa y ligeramente cohesionada. La mezcla debe mantenerse unida al presionarla, sin parecer grasienta.
3. Une la mezcla hasta formar una masa compacta. Si la masa ofrece resistencia, déjala reposar 5 minutos para que los almidones se hidraten y la superficie se relaje.
4. Estira la masa entre dos hojas de papel vegetal hasta un grosor de 1,5 mm. Mantén la lámina uniforme; un grosor irregular producirá una fritura desigual y bordes quebradizos.
5. Corta la masa en formas de crujientes a tu elección, procurando que las piezas sean pequeñas y uniformes. Pásalas a una bandeja y déjalas reposar 5 minutos para que la superficie se afirme ligeramente.
6. Calienta el aceite vegetal para freír a 180°C. Fríe los crujientes en tandas pequeñas durante 2 a 3 minutos, dándoles la vuelta una vez, hasta que estén de un dorado pálido, rígidos y completamente secos en la superficie. Deben sonar secos al golpearlos ligeramente y no mostrar centros blandos.
7. Retira los crujientes a una rejilla colocada sobre papel absorbente. Déjalos escurrir 2 minutos y luego enfríalos por completo. Al enfriarse, la textura debe volverse totalmente quebradiza y ligera.
Emplatado y servicio
Sirve los crujientes en un cuenco poco profundo o en un plato estrecho, colocados de forma suelta en lugar de apilados con firmeza. Su superficie debe permanecer limpia y mate, con el sazonado percibiéndose como un velo fino y uniforme. La impresión final debe ser crujiente, sabrosa y precisa.
Notas profesionales
Mantén la masa fina y uniforme; el grosor marca la diferencia entre un crujido limpio y una fritura densa. El sazonado debe estar completamente disperso antes de dar forma, o el sabor quedará desigual. Fríe en tandas controladas para que la temperatura del aceite se mantenga estable y la textura termine seca, no ampollada ni correosa.