Información nutricional
Por porción de 470 g
% Valor diario basado en una dieta de 2000 kcal
Grasas monoinsaturadas40.0g
Grasas poliinsaturadas18.0g
Grasas saturadas18.0g
Grasas trans0.8g
Carbohidratos totales
89.0g
Fibra7.0g
Almidón77.0g
Azúcares5.0g
Proteína animal37.0g
Proteína vegetal6.0g
Acerca de
Una comida de estilo fast food con patatas fritas cargadas y alitas de pollo fritas, alta en calorías, grasa y sodio, con una cantidad moderada de proteínas e hidratos de carbono.
Patatas fritas cargadas con alitas de pollo crujientes, jalapeño, cebolla y salsa cremosa
Nota introductoria
Este es un plato de exceso deliberado, pero aun así debe componerse con disciplina. Las patatas fritas crujientes sostienen cheddar fundido, cebolla de sabor intenso y el picante del jalapeño, mientras que las alitas de pollo fritas aportan riqueza y estructura. La salsa cremosa debe unir los elementos sin sofocarlos, para que cada bocado siga siendo distinto.
Aspectos esenciales de la receta
Categoría del plato: Patatas fritas cargadas con pollo frito
Cocina u origen: Estadounidense contemporánea
Tipo de plato: Plato principal
Rinde: 1 ración
Tamaño de la ración: 470 g
Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 25 minutos
Tiempo total: 45 minutos
Dificultad: Intermedia
Equipo
Cazo pesado o freidora
Bol grande
Colador de malla fina o araña
Bandeja forrada con papel
Cazo pequeño
Cuchillo afilado
Tabla de cortar
Plato de servicio
Ingredientes
Patatas fritas y pollo
Patata, 250 g, cortada en patatas fritas
Alita de pollo, 120 g
Aceite para freír, 500 g, para fritura profunda
Guarnición y salsa
Salsa de queso cheddar, 45 g
Salsa a base de mayonesa, 35 g
Cebolla, 15 g, en rodajas finas
Jalapeño, 5 g, en rodajas finas
Método
1. Prepare las patatas fritas cortando la patata en bastones uniformes de unos 10 mm de grosor. Enjuáguelas brevemente en agua fría y luego séquelas a fondo. La uniformidad es esencial; las patatas deben cocinarse al mismo ritmo y quedar crujientes al mismo tiempo.
2. Caliente el aceite para freír en un cazo pesado o en una freidora a 175°C. Fría las patatas en una sola capa durante 5 a 7 minutos, dándoles la vuelta según sea necesario, hasta que estén de un dorado pálido y tiernas en el centro. Retírelas y escúrralas. Lleve de nuevo el aceite a 185°C y, a continuación, fría las patatas por segunda vez durante 2 a 3 minutos hasta que estén bien doradas y crujientes. Escúrralas en la bandeja forrada con papel y sazónelas de inmediato si así lo requiere el formato del plato; las patatas deben quedar secas, firmes en los bordes y perceptiblemente crujientes.
3. Seque el alita de pollo con papel. Fríala en el mismo aceite a 175°C durante 10 a 12 minutos, dándole la vuelta una vez, hasta que la piel esté bien dorada y crujiente y los jugos salgan claros. El alita debe sentirse firme y el exterior debe crepitar al sacarla del aceite. Escúrrala bien.
4. Caliente por separado la salsa de queso cheddar y la salsa a base de mayonesa hasta que queden apenas fluidas, unos 2 minutos a fuego bajo. No las hierva; ambas salsas deben mantenerse lisas y brillantes.
5. Disponga las patatas fritas calientes en un montón compacto sobre un plato de servicio. Vierta la salsa de queso cheddar sobre las patatas en un cordón controlado, dejando que se asiente en los huecos sin inundar el plato.
6. Coloque la alita de pollo frita junto a las patatas. Reparta la cebolla y el jalapeño de manera uniforme por encima y termine con la salsa a base de mayonesa en un patrón fino y deliberado. El plato final debe conservar sus capas, con bordes crujientes visibles bajo las salsas.
Emplatado y servicio
Sirva de inmediato mientras las patatas sigan crujientes y la salsa de queso permanezca fluida. El plato debe leerse como una composición concentrada: patatas doradas en la base, el alita colocada con intención y las guarniciones distribuidas para aportar viveza y contraste más que decoración.
Notas profesionales
Seque muy bien la patata antes de freír; la humedad superficial es enemiga del crujiente. Mantenga las salsas separadas hasta el último momento para que las patatas conserven su estructura. La cebolla y el jalapeño deben cortarse lo bastante finos como para aportar contraste sin dominar la riqueza del plato.