Infusión de manzanilla
NOTA INTRODUCTORIA
La manzanilla, cuando se trata con mesura, se convierte en algo más que una simple tisana: es una infusión serena de notas florales y melosas, de oro pálido en la taza y de final suave. El equilibrio depende de la precisión, pues un tiempo de infusión demasiado corto la deja ligera, y demasiado largo extrae amargor. Servida correctamente, es tranquila, nítida y completa.
ASPECTOS ESENCIALES DE LA RECETA
Categoría del plato: Infusión caliente
Cocina u origen: Tradición herbal europea
Tipo de plato: Bebida
Rendimiento: 1 porción
Tamaño de la porción: 250 g
Tiempo de preparación: 2 minutos
Tiempo de cocción: 8 minutos
Tiempo total: 10 minutos
Dificultad: Fácil
EQUIPO
Cazo pequeño
Colador de malla fina
Taza resistente al calor o tetera pequeña
INGREDIENTES
Agua, 250 g
Flores de manzanilla, 2 g
MÉTODO
1. Vierta el agua en un cazo pequeño y póngalo a fuego medio. Llévela a ebullición completa, 100 °C, en 4 a 5 minutos.
2. Retire el cazo del fuego y añada de inmediato las flores de manzanilla. Remueva una vez para humedecer las flores de manera uniforme.
3. Tape y deje infusionar durante 5 minutos. La infusión debe adquirir un color oro pálido y limpio y desprender un aroma floral suave, con notas de manzana, sin amargor.
4. Cuele de inmediato a través de un colador de malla fina en una taza resistente al calor o una tetera pequeña. Presionar no es necesario y enturbiaría la infusión.
5. Sirva de inmediato mientras la tisana esté caliente, fragante y limpia en el paladar.
EMPLATADO Y SERVICIO
Sirva en una taza precalentada o en una tetera pequeña, clara y sin adornos. La infusión debe verse transparente, ligeramente dorada y equilibrada, con un aroma delicado que ascienda limpiamente desde la superficie.
NOTAS PROFESIONALES
Infusione con disciplina; la manzanilla se vuelve amarga si se deja demasiado tiempo en contacto con agua hirviendo. Cuele enseguida para preservar la claridad y un final floral refinado.