Información nutricional
Por porción de 320 g
% Valor diario basado en una dieta de 2000 kcal
Grasas monoinsaturadas10.8g
Grasas poliinsaturadas2.1g
Grasas saturadas18.0g
Grasas trans0.7g
Carbohidratos totales
58.0g
Fibra3.0g
Almidón51.0g
Azúcares4.0g
Proteína animal16.0g
Proteína vegetal6.0g
Acerca de
Un plato de pasta contundente con raviolis rellenos de queso cubiertos con una salsa cremosa de queso. Tiene un aporte elevado de calorías y grasa, con una cantidad moderada de proteína e hidratos de carbono.
Raviolis de queso con crema Alfredo, parmesano y mozzarella
Nota introductoria
Este es un plato de pasta compuesto y basado en la contención: raviolis de queso tiernos, una salsa de crema aterciopelada y la profundidad medida del parmesano. La mozzarella aporta una riqueza sutil sin pesadez, mientras que el ajo y la pimienta negra mantienen la salsa precisa y viva. El resultado debe sentirse suave, brillante y completo, con los raviolis intactos y la salsa adherida en lugar de acumulada.
Aspectos esenciales de la receta
Categoría del plato: Pasta
Cocina u origen: Inspiración italiana
Tipo de plato: Plato principal
Rendimiento: 1 porción
Tamaño de la porción: 320 g
Tiempo de preparación: 10 minutos
Tiempo de cocción: 12 minutos
Tiempo total: 22 minutos
Dificultad: Moderada
Equipo
Cazo mediano
Olla grande
Espumadera o araña
Rallador fino
Cuchara de madera
Cuenco para servir o plato hondo para pasta
Ingredientes
160 g de raviolis de queso
90 g de nata para montar
18 g de mantequilla
10 g de ajo, finamente rallado
22 g de queso parmesano, finamente rallado
12 g de queso mozzarella, finamente rallado
1 g de pimienta negra, recién molida
1 g de sal
Método
1. Lleva una olla grande con agua a ebullición constante y sazónala con la sal. Añade los raviolis de queso y cuécelos durante 3 a 4 minutos, justo hasta que suban a la superficie y la pasta esté tierna pero con una ligera firmeza. Sácalos con cuidado con una espumadera, reservando una pequeña cantidad del agua de cocción solo si hiciera falta para aligerar la salsa más tarde.
2. Mientras se cuecen los raviolis, pon la mantequilla en un cazo mediano a fuego bajo. Añade el ajo y cocínalo durante 30 a 45 segundos, removiendo constantemente, hasta que desprenda aroma pero sin que tome color. El ajo debe ablandarse en la mantequilla sin llegar a dorarse.
3. Vierte la nata para montar y llévala a un hervor muy suave a fuego medio-bajo. Cocina durante 2 a 3 minutos, removiendo a menudo, hasta que la nata espese ligeramente y cubra el dorso de una cuchara.
4. Añade el queso parmesano y el queso mozzarella en un flujo constante, removiendo hasta que se fundan por completo y la salsa quede suave, brillante y homogénea. Sazona con la pimienta negra. Si la salsa queda demasiado espesa, aligérala con una pequeña cucharada del agua de cocción reservada hasta que fluya en una capa fina y satinada.
5. Añade los raviolis escurridos a la salsa e incorpóralos con suavidad durante 30 a 45 segundos, solo el tiempo suficiente para cubrir cada pieza sin romper la pasta. La salsa final debe adherirse a los raviolis y mantenerse cremosa, no pesada ni granulosa.
Emplatado y servicio
Pasa los raviolis a un plato hondo caliente, colocándolos en una sola capa deliberada. Vierte la salsa por encima y alrededor para que cada ravioli quede lacado, con un brillo limpio y sin exceso acumulado. Sirve de inmediato mientras la pasta esté flexible y la salsa siga fluida.
Notas profesionales
Usa fuego bajo una vez añadidos los lácteos; un calor agresivo cortará la salsa y apagará el sabor del queso. Ralla los quesos finamente para que se fundan de manera uniforme y emulsionen limpiamente. Los raviolis deben manipularse con cuidado en cada etapa para que el plato final se mantenga elegante e intacto.