Información nutricional
Por porción de 140 g
% Valor diario basado en una dieta de 2000 kcal
Grasas monoinsaturadas4.6g
Grasas poliinsaturadas0.7g
Grasas saturadas0.9g
Carbohidratos totales
8.4g
Fibra2.7g
Almidón1.5g
Azúcares4.2g
Proteína vegetal2.1g
Acerca de
Una ensalada ligera hecha principalmente con lechuga romana y tomate, con una pequeña cantidad de aliño de aceite de oliva. Aporta pocas calorías y proteínas, fibra moderada y grasas mayoritariamente insaturadas.
Ensalada romana con tomate y aliño de limón y aceite de oliva
Nota introductoria
Esta es una ensalada de claridad más que de complicación: lechuga romana crujiente, tomate maduro y un aliño limpio que liga sin apelmazar las hojas. Su éxito depende de la temperatura, la contención y la precisión del sazonado. Si se prepara correctamente, debe saber fresca, fría y completa.
Datos esenciales de la receta
Categoría del plato: Ensalada
Cocina u origen: Inspiración mediterránea
Tipo de plato: Entrante
Rendimiento: 1 ración
Tamaño de la ración: 140 g
Tiempo de preparación: 10 minutos
Tiempo de cocción: 0 minutos
Tiempo total: 10 minutos
Dificultad: Fácil
Equipo
Bol para mezclar
Bol pequeño
Cuchillo afilado
Tabla de cortar
Cuchara para ensalada o pinzas
Ingredientes
Lechuga romana, recortada y troceada en piezas de bocado: 90 g
Tomate maduro, cortado en gajos o trozos pequeños: 35 g
Aceite de oliva: 10 g
Zumo de limón: 4 g
Sal: 1 g
Pimienta negra, finamente molida: 0.5 g
Método
1. Coloca la lechuga romana en un bol para mezclar y añade el tomate. Mantén ambos ingredientes fríos y secos para que la ensalada siga crujiente.
2. En un bol pequeño, mezcla el aceite de oliva, el zumo de limón, la sal y la pimienta negra. Bate brevemente hasta que el aliño se vea ligeramente emulsionado y sazonado de manera uniforme.
3. Vierte el aliño sobre la lechuga y el tomate. Mezcla suavemente durante 10 a 15 segundos, solo hasta que cada hoja quede ligeramente cubierta y el tomate empiece a brillar.
4. Prueba una hoja y ajusta solo si es necesario redistribuyendo el aliño en el bol. La ensalada terminada debe quedar viva, limpia y equilibrada, sin exceso de líquido acumulado en el fondo.
Emplatado y servicio
Dispón la ensalada con ligereza en un plato frío o en un bol poco profundo, permitiendo que las hojas permanezcan abiertas y sueltas. Coloca el tomate de modo que se vea entre las hojas, y termina con los últimos restos de aliño adheridos a las hojas en lugar de acumularse debajo.
Notas profesionales
Usa un tomate maduro con suficiente acidez para sostener el aliño; un tomate poco maduro apagará la ensalada. Aliña en el último momento para preservar la estructura de la lechuga romana. El acabado correcto es brillante, crujiente y marcadamente fresco, nunca húmedo ni pesado.