Información nutricional
Por porción de 95 g
% Valor diario basado en una dieta de 2000 kcal
Grasas monoinsaturadas5.8g
Grasas poliinsaturadas1.1g
Grasas saturadas10.6g
Grasas trans0.4g
Carbohidratos totales
29.0g
Fibra1.4g
Almidón24.8g
Azúcares2.8g
Proteína animal5.8g
Proteína vegetal3.7g
Acerca de
Un panecillo tipo cruasán, mantecoso y hojaldrado, relleno de queso cheddar fundido. Tiene un aporte moderadamente alto de calorías y grasa, con una cantidad modesta de proteína y un contenido relativamente bajo de fibra.
Rollo de croissant con mantequilla y cheddar
Nota introductoria
Se trata de un rollo compacto laminado, con la miga abierta y la corteza crujiente de un croissant auténtico, moldeado para una expresión más directa de la mantequilla y el queso. La masa se enriquece solo lo justo para aportar estructura y luego se enrolla con cheddar para que el interior se hornee formando una veta salada y fundente. Debe salir profundamente dorado, ligero en la mano y con capas limpias al morder.
Aspectos esenciales de la receta
Categoría del plato: Viennoiserie
Cocina u origen: Inspiración francesa
Tipo de plato: Desayuno o tentempié salado
Rendimiento: 1 rollo
Tamaño de la ración: 95 g
Tiempo de preparación: 25 minutos
Tiempo de cocción: 18 minutos
Tiempo total: 2 horas 15 minutos
Dificultad: Avanzada
Equipo
Bol para mezclar
Cazo pequeño
Rodillo
Bandeja de horno
Papel de horno
Brocha de pastelería
Rejilla
Horno
Ingredientes
Masa
Harina de trigo 38 g
Agua 12 g, templada
Leche 10 g, tibia
Azúcar 2 g
Levadura 1 g
Huevo 5 g, ligeramente batido
Sal 1 g
Mantequilla 8 g, ablandada
Laminado y relleno
Mantequilla 14 g, fría pero maleable
Queso cheddar 4 g, finamente rallado
Acabado
Huevo 1 g, para glasear
Método
1. Combina la harina, el agua, la leche, el azúcar, la levadura, el huevo y la sal en un bol para mezclar. Mezcla hasta formar una masa basta y luego amasa durante 4 minutos, hasta que la masa esté lisa y elástica. Incorpora la mantequilla ablandada y amasa 2 minutos más, hasta que se absorba por completo y la masa se note flexible en lugar de grasienta.
2. Cubre la masa y déjala reposar a temperatura ambiente durante 20 minutos. Debe relajarse sin levar de forma significativa.
3. Aplana la mantequilla fría entre dos hojas de papel de horno hasta formar un rectángulo limpio. La mantequilla debe mantenerse fría y flexible, no quebradiza.
4. Estira la masa hasta formar un rectángulo pequeño, coloca la mantequilla en el centro y enciérrala por completo. Estira suavemente hasta obtener un rectángulo fino y uniforme, luego dóblalo en tercios. Refrigera la masa doblada durante 20 minutos. Repite una vez más el estirado y el plegado, y vuelve a refrigerar durante 20 minutos. La masa debe mantenerse fría, con la mantequilla en capas bien definidas.
5. Estira la masa hasta formar un rectángulo de aproximadamente 18 cm por 8 cm. Reparte el cheddar rallado de manera uniforme sobre la superficie, dejando un borde estrecho en uno de los lados largos. Enrolla firmemente desde el lado largo opuesto hasta formar un cilindro compacto, sellando el borde debajo del rollo.
6. Coloca el rollo con la unión hacia abajo sobre una bandeja forrada con papel de horno. Pincela ligeramente con el huevo restante. Deja fermentar a temperatura ambiente de 35 a 45 minutos, hasta que esté ligeramente hinchado y aireado, pero aún lo bastante firme para mantener la forma.
7. Precalienta el horno a 200°C. Hornea de 16 a 18 minutos, hasta que el rollo esté bien dorado, el exterior crujiente y el queso se haya fundido entre las capas sin salirse en exceso. Pásalo a una rejilla y déjalo reposar 5 minutos antes de servir.
Emplatado y servicio
Sirve el rollo templado, colocado ligeramente descentrado en un plato pequeño o una tabla. Preséntalo entero o cortado por la mitad en diagonal para mostrar la miga laminada y la veta de queso. El acabado debe ser crujiente por fuera y tierno por dentro, con el cheddar aportando una profundidad salada limpia.
Notas profesionales
Mantén la masa fría en cada etapa; la mantequilla caliente borrará las capas. El cheddar debe estar finamente rallado para que se funda en la espiral en lugar de romper la estructura. Hornea hasta que la corteza tenga un color adecuado, no solo hasta que esté cocida, o el interior resultará más panoso que laminado.