Información nutricional
Por porción de 135 g
% Valor diario basado en una dieta de 2000 kcal
Grasas monoinsaturadas6.7g
Grasas poliinsaturadas1.8g
Grasas saturadas6.5g
Grasas trans0.2g
Carbohidratos totales
40.0g
Fibra2.3g
Almidón33.2g
Azúcares4.5g
Proteína animal9.5g
Proteína vegetal4.5g
Acerca de
Una porción de pizza de queso con salsa de tomate, mozzarella, base de trigo de grosor medio y hierbas visibles. Aporta 360 calorías, con una cantidad moderada de carbohidratos refinados y grasa procedente del queso y el aceite.
Porción de pizza Margherita
NOTA INTRODUCTORIA
Una porción de pizza adecuada depende de la contención: una corteza de trigo flexible, una salsa de tomate viva y una mozzarella fundida con un acabado limpio y uniforme. Las hierbas deben mantenerse definidas, nunca pesadas, para que la porción resulte equilibrada en lugar de recargada. Esta versión está pensada para el equilibrio, con suficiente estructura para sostenerse, suficiente humedad para mantenerse tierna y suficiente calor para dar al queso su estiramiento característico.
ASPECTOS ESENCIALES DE LA RECETA
Categoría del plato: Pan salado al horno
Cocina u origen: Inspiración italiana
Tipo de plato: Plato principal o tentempié
Rendimiento: 1 porción
Tamaño de la porción: 135 g
Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 12 minutos
Tiempo total: 32 minutos
Dificultad: Moderada
EQUIPO
1 bol para mezclar
1 cazo pequeño
1 bandeja de horno o piedra para pizza
1 rodillo
1 horno
1 espátula
INGREDIENTES
Para la masa
Corteza de harina de trigo, 55 g
Levadura, 1 g
Agua, 30 g
Sal, 1 g
Para la salsa
Salsa de tomate, 22 g
Ajo, 2 g, finamente rallado
Azúcar, 1 g
Sal, 0.5 g
Pimienta negra, 0.2 g
Para el acabado
Queso mozzarella, 38 g, rallado
Aceite de oliva, 4 g
Orégano, 0.3 g
Albahaca, 0.2 g, finamente desgarrada
MÉTODO
1. En un bol para mezclar, combina la corteza de harina de trigo, la levadura, el agua y la sal. Mezcla hasta que se forme una masa basta; luego amasa durante 6 a 8 minutos hasta que esté lisa, elástica y solo ligeramente pegajosa. Deja reposar la masa, cubierta, durante 10 minutos para que el gluten se relaje y la superficie se vuelva flexible.
2. Mientras la masa reposa, coloca la salsa de tomate en un cazo pequeño con el ajo, el azúcar, la sal y la pimienta negra. Calienta a fuego bajo durante 3 a 4 minutos, removiendo solo hasta que desprenda aroma y espese ligeramente. La salsa debe mantenerse viva, no reducirse hasta volverse pesada.
3. Calienta el horno a 250°C. Si usas una piedra para pizza, deja que se precaliente durante al menos 20 minutos.
4. Estira la masa hasta formar una base redonda u ovalada de aproximadamente 3 a 4 mm de grosor. Pásala a la bandeja o a la piedra.
5. Extiende la salsa de tomate caliente de manera uniforme sobre la masa, dejando un borde estrecho. Distribuye la mozzarella sobre la superficie en una capa uniforme para que la pizza se hornee con una cobertura equilibrada en lugar de zonas densas.
6. Rocía el aceite de oliva por encima y termina con el orégano. Hornea de 10 a 12 minutos, hasta que la corteza esté bien dorada en los bordes, la base esté firme y el queso completamente fundido con un ligero dorado en algunas partes.
7. Retira del horno y deja reposar 2 minutos. Termina con la albahaca para que su aroma se mantenga fresco y definido. Corta en una sola porción para servir.
EMPLATADO Y SERVICIO
Sirve la porción de inmediato en un plato caliente, ligeramente inclinada para que la corteza se mantenga crujiente y el queso se asiente en una capa limpia y brillante. El equilibrio final debe ser claro: una base firme, un centro de tomate vivo y un acabado de hierbas contenido.
NOTAS PROFESIONALES
Mantén la salsa ligera; el exceso de humedad ablandará la corteza y desdibujará la estructura de la porción. El queso debe fundirse en una capa uniforme, no en una tapa gruesa. La albahaca se añade después del horneado para preservar su fragancia y mantener un acabado preciso.